Nery Castillo sigue siendo futbolista aunque muchos no lo crean. Obviamente sin el mismo nivel que alguna vez tuvo y demostró con creces en el Olympiakos donde ganó seis ligas griegas y destacó no sólo en la liga de ese país, sino también en la Champions League.

Hoy su carta ya no vale los 15 millones de euros que pagó el Shakhtar Donetsk en el verano de 2007 al Olympiakos, tras el declive de su carrera está tasado en sólo 2,5 millones de euros – y eso que en un momento valía todavía menos – a sus 27 años, edad dónde debería tener una madurez futbolística que lo hiciera estar en el mejor momento de su carrera, pero con él ha sucedido todo lo contrario.

Una gran Copa América en Venezuela de la cual ya sólo quedan recuerdos – de los cuáles no se vive -  y que meses después empezó a dejar de brillar porque simplemente no jugaba. Un jugador con carácter y liderazgo destinado a ser la figura del equipo donde juegue, mostró su egoísmo en un penalti que arrebató a Cristiano Lucarelli – tirador oficial en el equipo ucraniano - y que además falló, para que el entrenador Mircea Lucescu no lo volviera a considerar aunque le faltara cumplir los cinco años de contrato que recién había firmado.

Castillo fue prestado a diversos clubes cuando se pudo y finalmente puesto en libertad el año pasado. La peor inversión de un club cada vez más exitoso. En cambio el técnico rumano sigue en la institución a la cual le ha dado varios títulos incluyendo la Copa UEFA en 2009, en la que Nery dio la vuelta olímpica al formar parte del plantel, aunque sin disputar un solo minuto, ya que las estrellas son el famoso póker de brasileños – Jadson, Fernandinho, Luiz Adriano y Willian - .

Y ese precisamente fue un año muy complicado para el jugador mexicano, tras el anterior con mucha felicidad personal al haberse casado con Mariana y tenido su hija de nombre Myriam. Su madre murió en enero de cáncer y en diciembre del mismo año su padre falleció por la misma enfermedad. A mitad de año se echó encima a toda la prensa mexicana tras la discusión con un periodista y perdió toda empatía que había cosechado con su futbol con sus declaraciones. No fue contemplado para el Mundial de Sudáfrica por Javier Aguirre y menos ahora para José Manuel de la Torre. Y en el Tri por ahora está prácticamente olvidado.

Entre los regresos al equipo ucraniano y los préstamos al Manchester City, Dnipro y Chicago Fire sólo jugó 38 partidos en tres años, necesitaba volver a sentirse futbolista. Finalmente tuvo su oportunidad para regresar a Grecia y llegar como figura al cuarto equipo más grande del país, el Aris Salónica, que estaba haciendo un gran esfuerzo en contratarlo como el jugador mejor pagado del equipo y hasta con el ’10’ en la espalda. Pero tampoco tuvo continuidad por su falta de gol y sus desplantes cuando salía de cambio le ayudaban menos.

Este 2012 con el despido del técnico, los interinos Semertzidis y Michalitsou le dieron la oportunidad y Nery con nuevos bríos jugó un buen partido y anotó el gol de la victoria en la liga. Días después en el partido de Copa, ya con el nombramiento de Manuel Machado como nuevo técnico – quien vio aún el juego en el palco - , volvió a hacer gol, situación que tenía literal años sin ocurrir, pero sobre el final del encuentro sufre una polémica expulsión y en la discusión con el rival termina escupiéndole y peleándose hasta con sus compañeros de equipo lo cual le traerá consecuencias disciplinarias nuevamente.

Un jugador con talento pero que no tiene la cabeza en orden. Sigue en Europa – cómo él mismo presumía- pero sin siquiera jugar y destacar. Ojalá algún día pueda dar lo que se esperaba y ser la gran estrella que apuntaba, dentro y fuera de la cancha.












NERY CASTILLO: El que juega en Europa
@dortizsc
Daniel Ortíz, colaborador de Fiebre De Fútbol
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