Mourinho fue, es y será
Dudar de que Mourinho sea el mejor entrenador del mundo es lícito y perfectamente discutible. Nadie te otorga el título de mejor entrenador, salvo la FIFA y lo hace sólo por una temporada. Así que uno puede elegir entre Ferguson, Guardiola, Mourinho Del Bosque o Anquela sin temor a equivocarse.

Verán, hoy en día muchos jóvenes nos quejamos por las condiciones laborales actuales, y con razón. Pero eso nunca debe ser una excusa para no rendir y para dejarse ir. Mi padre me decía siempre que "El trabajo bien hecho siempre queda". Y dudar del trabajo y de la dedicación del portugués es equivocarse.

Porque el trabajo bien hecho ha sido lo que ha llevado al técnico luso de ser poco menos que un homeless según el entrañable Joan Gaspart a la cima del éxito y a nadar en la abundancia. Como dice aquel refrán, no se puede engañar a todos durante todo el tiempo y añado yo que la suerte no es eterna.

Por eso acogí con sorpresa los pitos que el Bernabéu dedicó al técnico luso. Supongo que la memoria del aficionado es corta, demasiado, y por desgracia se ve influenciado por los creadores de opinión. En cierta parte es lógico, no todos los aficionados tienen el tiempo ni las ganas de buscar fuentes que estén más preocupadas de informar que de criterios económicos. Esto último es lo que ha llevado a Unedisa y Prisa a forzar la destitución del luso, no tengan la más mínima duda. Hoy Mourinho es el más guapo para Inda y un canalla para Campillo. Hoy es el corrupto Villar el que se interpone en el éxito del Madrid y mañana es exclusivamente Mourinho. Todo al dictado del capitalismo más salvaje. Menos mal que nos queda Internet.
Para algunos el Madrid planteó la eliminatoria de forma pueril, todo por haberse encerrado en la ida buscando la contra. Quiero recordar a todos que estos partidos duran 180 minutos y que el riesgo debe asumirse fuera de casa mientras sigan valiendo doble los goles. El Madrid se fue 2-0 al descanso y sólo necesitaba 3 goles para pasar a semifinales. Un derrota 2-1 en el Camp Nou y un 0-2 al descanso en el Bernabéu hubieran obligado al Madrid a marcar un póker de goles. Que Mourinho se blinde intentando mantener la puerta a 0 en casa en las eliminatorias no es ningún disparate y menos aún contra un equipo considerado para muchos el mejor de la historia. Repito, el mejor de la historia y recuerdo que se juega a este bello deporte de forma profesional desde 1863. Por desgracia, hasta que el sorteo no depare una ida en el Camp Nou muchos no lo comprenderán.

Si prefieren quedarse con los análisis de los medios que han abierto la guerra (Prisa, Marca, Cope) se les dirá sin que se les sonroje la cara que el partido de ayer certifica que Mourinho es un freno al talento de los jugadores y por tanto debe ser echado con cajas destempladas. Ahí queda esa. Si por algo se caracteriza el luso es por sacar siempre el máximo de cada jugador. Hasta ha llegado a convertir al apático y empanado Benzema de la época Pellegrini en un jugador fabuloso.

Aún con todo el partido fue vibrante. Un Madrid que se juntaba con 5 en la medular (4-2-3-1) desquició por momentos a los culés y a su clásico 4-3-3. Un Barça que sólo tocaba y hacía rondos en zonas no peligrosas gracias al poco espacio que dejaba el Madrid al frente. Si querían espacio estaba a la espalda de Ramos y Pepe y eso les obligaba al balón largo ó a la jugada individual de Messi. Aun así, la baja de Iniesta se hizo notar.

Dice mi colega Guillermo Ortíz que el físico del Barça no decayó en la última media hora, que fue exclusivamente un problema de colocación y de ocupación de los espacios. Personalmente si creo que las piernas de los culés no estaban del todo frescas. Han perdido puntos en Liga este Enero y ayer seguramente sufrieron el agarrotamiento que te provoca saber que el contrario está jugando mejor que tú. El Barça lleva una inercia ganadora en los últimos tiempos que lo hace parecer invencible e intocable pero su moral sigue siendo la más débil de los dos grandes a pesar del gran trabajo de Pep. El Alcoyano tiene los derechos del famoso refrán pero personalmente no conozco ningún club tan inasequible al desaliento como el Real.

Y ahora los blancos tienen un espaldarazo de moral pese a la eliminación. Ojo, con una diferencia notable de aquella derrota dulce en el Camp Nou 1-0 con Pellegrini en el banquillo. La diferencia es el entrenador. Con Mourinho el Madrid sabe a donde va, y lo más importante, va a más. Özil parece resucitado desde que se cuestionó tan duramente al técnico. Cristiano roba ya casi tantos balones como Lass. Benzema estará en el podio del balón de oro más pronto que tarde gracias al luso. Arbeloa siente y padece como un madridista. Y los más cojos en esta eliminatoria (Casillas, Higuaín y Xabi Alonso) mejorarán sin duda en las próximas semanas.

Por eso cargarse a Mourinho para volver a una espiral de bandazos, técnicos sin poder y chorreos sería un error mayúsculo. Deberían reflexionar algunos madridistas al no remar con el equipo y el técnico en estos momentos. Puede que desaprovechen una oportunidad única y que se arrepientan cuando pase el tiempo, como nos pasa a todos con algunos amoríos. Si eso ocurre, dentro de unos años y por mucho que uno empuje hacia el fondo, la sensación de culpabilidad y de haber hecho daño a alguien que amabas te acaba pasando factura. Y como saben, es una sensación nada agradable.
@fiebredefutbol
Carlos J. Martínez, director de Fiebre De Fútbol
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